Un eventual subsidio a la firma Río Tinto Alcan constituirá el robo más grande de la historia del Paraguay, señala un comunicado de dado a conocer por el Partido Convergencia Popular Socialista (PCPS). El partido de izquierda sostiene que con la movilización y la participación ciudadana se logrará frenar este nuevo intento de despojo. A continuación el contenido completo del documento:
El subsidio a la empresa transnacional de aluminio Río Tinto Alcan, en caso de concretarse, no será uno de los tantos robos ocurridos en la historia de la nación paraguaya, sino el más grande.
Después de la Guerra de la Triple Alianza se entregaron las tierras públicas a capitales extranjeros para instalar enclaves que explotaron el tanino, la madera y los grandes yerbales. Un caso más reciente es el Tratado de Itaipú durante la dictadura de Stroessner que entregó todo por unos pocos billetes o los resultados de las gestiones del “embajador” Gramon Berres que contrataba prestamos a nombre del gobierno y ahora el Estado tiene una demanda de bancos europeos por casi 100 millones de dólares. Y hay varios otros ejemplos parecidos.
En todos los casos aparecieron siempre los “intermediarios “, aquellos que juegan en contra de los intereses nacionales. En esta ocasión buscan negociar la entrega de la energía hidroeléctrica a un precio de regalo para favorecer nuevamente intereses extranjeros.
Con la misma cantidad de energía que utilizará Rio Tinto Alcan (que generara 1.250 empleos directos) la industria nacional podría conceder mil veces más puestos de trabajo, como lo demostraron técnicos nacionales, señalando además que el precio de la energía a esta trasnacional no puede ser menos de 60 dólares por MWh. Los sospechosos estudios hechos por una consultora internacional, sin embargo, mencionan que el precio a pagar por la energía es de 35 a 38 dólares por MWh, un regalo costoso que deberá pagar el pueblo paraguayo. De aceptarse esta propuesta, el subsidio podría llegar a 1 mil millones de dólares por año.
Bajo ningún sentido se podría aceptar un despojo de esta envergadura, el mayor de la historia. La inversión extranjera debe favorecer al país, empleando mano de trabajo, transfiriendo conocimiento y tecnología, respetando las leyes laborales, el régimen fiscal y protegiendo el medio ambiente. Se conoce en todo el mundo que el procesamiento del aluminio es altamente contaminante y varios desastres ocurrieron en distintas partes. Si a esto agregamos toda la contaminación –y la expulsión campesina y de pueblos originarios- generada por el cultivo de la soja, el costo de este modelo de inversión es muy elevado para la población que debe sufrir las consecuencias ¡y pagar por ellas!
El Partido Convergencia Popular Socialista (PCPS) hace un llamado a las organizaciones del campo popular y democrático, a las organizaciones de izquierda, de derechos humanos, a rechazar este proyecto que busca aprovecharse de nuestra energía hidroeléctrica para abaratar costos y aumentar ganancias.
En todos los casos aparecieron siempre los “intermediarios “, aquellos que juegan en contra de los intereses nacionales. En esta ocasión buscan negociar la entrega de la energía hidroeléctrica a un precio de regalo para favorecer nuevamente intereses extranjeros.
Con la misma cantidad de energía que utilizará Rio Tinto Alcan (que generara 1.250 empleos directos) la industria nacional podría conceder mil veces más puestos de trabajo, como lo demostraron técnicos nacionales, señalando además que el precio de la energía a esta trasnacional no puede ser menos de 60 dólares por MWh. Los sospechosos estudios hechos por una consultora internacional, sin embargo, mencionan que el precio a pagar por la energía es de 35 a 38 dólares por MWh, un regalo costoso que deberá pagar el pueblo paraguayo. De aceptarse esta propuesta, el subsidio podría llegar a 1 mil millones de dólares por año.
Bajo ningún sentido se podría aceptar un despojo de esta envergadura, el mayor de la historia. La inversión extranjera debe favorecer al país, empleando mano de trabajo, transfiriendo conocimiento y tecnología, respetando las leyes laborales, el régimen fiscal y protegiendo el medio ambiente. Se conoce en todo el mundo que el procesamiento del aluminio es altamente contaminante y varios desastres ocurrieron en distintas partes. Si a esto agregamos toda la contaminación –y la expulsión campesina y de pueblos originarios- generada por el cultivo de la soja, el costo de este modelo de inversión es muy elevado para la población que debe sufrir las consecuencias ¡y pagar por ellas!
El Partido Convergencia Popular Socialista (PCPS) hace un llamado a las organizaciones del campo popular y democrático, a las organizaciones de izquierda, de derechos humanos, a rechazar este proyecto que busca aprovecharse de nuestra energía hidroeléctrica para abaratar costos y aumentar ganancias.
El documento fue firmado por Ramón Medina, secretario general del PCPS y Ernesto Benítez, secretario general adjunto.






























