El impacto de la contaminación en Londres

Una nueva y enorme terminal de cruceros prevista para el río Támesis provocaría un aumento de los peligrosos niveles de contaminación atmosférica en el corazón de la capital, con consecuencias sanitarias desconocidas para cientos de miles de personas, han advertido los activistas. Según las propuestas, a las que se ha concedido permiso de construcción, cada año atracarían en Londres hasta 55 cruceros gigantes. Cada barco necesitaría hacer funcionar sus motores diesel las 24 horas del día para alimentar las instalaciones a bordo, generando la misma cantidad de emisiones tóxicas de NO2 que casi 700 camiones en funcionamiento continuo.

“A medida que averiguamos más sobre el daño que la contaminación del aire está causando a la salud de la gente, es impensable que algo así pueda seguir adelante”, dijo la residente local Laura Eyres, quien es una de las líderes de la lucha contra el desarrollo. “Simplemente no hay justificación para que estos enormes barcos estén aquí, junto a zonas residenciales y escuelas muy concurridas, arrojando este nivel de contaminación con todos los daños asociados a la salud de la gente que ya se han demostrado”.

Daño medioambiental al Támesis

En los últimos meses ha aumentado la preocupación por la magnitud de la crisis de contaminación atmosférica. Una gran cantidad de nuevas investigaciones ha puesto de relieve los riesgos para la salud asociados con el aire tóxico, desde la reducción de la inteligencia hasta el aumento de las muertes por asma, pasando por las enfermedades cardíacas y los picos en la enfermedad de Alzheimer y la demencia.

En Londres, el alcalde, Sadiq Khan, ha anunciado una serie de medidas, entre las que se incluyen planes para introducir una zona de bajas emisiones que prohíba a partir de 2021 la circulación de los vehículos de carretera más contaminantes en una gran franja de la ciudad. Sin embargo, el Támesis no está bajo su jurisdicción y los activistas temen que se haya convertido en un “salvaje oeste” en términos de contaminación atmosférica.

“Los humos que se emiten en el río simplemente no serían permitidos si vinieran de una carretera en Londres”, dijo Eyres. “Es realmente preocupante pensar qué daño están causando estos humos a los residentes locales, y si la nueva terminal sigue adelante, esto sólo va a empeorar”. La Autoridad del Puerto de Londres (PLA) controla el tráfico en el Támesis y admite que el “sector marino” ha quedado rezagado en términos de lucha contra la contaminación atmosférica.

Sin embargo, dice que se está poniendo al día y a principios de este año elaboró su primera estrategia de calidad del aire. Señala que el Támesis sólo es responsable del 1% de la contaminación atmosférica de Londres y que los niveles de emisión mejorarán en los próximos años con la entrada en vigor de la tecnología marina limpia. Martin Garside del EPL dijo que estaba trabajando con el alcalde y las autoridades locales “para asegurar estándares ambientales fuertes”.

Añadió: “Con una sola barcaza que transporta las cargas de 50 camiones, el Támesis ayuda a reducir el tráfico y la contaminación en las congestionadas carreteras de Londres. Más de cuatro millones de toneladas de carga se transportan entre las terminales fluviales, lo que elimina unos 300.000 movimientos de camiones de las carreteras”.

La nueva terminal de cruceros propuesta en Enderby Wharf en Greenwich es propiedad de Morgan Stanley, a quien el ayuntamiento de Greenwich concedió el permiso de construcción de la terminal y de la urbanización en general en 2012 y actualizó el permiso en 2015. Ahora el consejo ha cambiado de opinión y respalda los llamamientos de los activistas para que Morgan Stanley presente una alternativa más ecológica para la terminal de cruceros.