¿El futuro de la Antártida está en el aire?

Un plan para convertir una enorme extensión de océano antártico prístino en el santuario más grande del mundo ha sido rechazado, poniendo en duda el futuro de uno de los ecosistemas más importantes de la Tierra. Los grupos ambientalistas dijeron que Rusia, China y Noruega han participado en el bloqueo de la propuesta, y que los otros 22 miembros de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos, la organización creada para proteger las aguas antárticas, apoyaron la propuesta.

La reserva de 1,8 km2, cinco veces mayor que la de Alemania, habría prohibido toda la pesca en una vasta zona del Mar de Weddell y partes de la península antártica, salvaguardando especies como pingüinos, orcas, focas leopardo y ballenas azules.

El cambio climático como telón de fondo

Los expertos dijeron que también habría desempeñado un papel clave en la lucha contra el cambio climático, ya que los mares alrededor de la Antártida absorben enormes cantidades de dióxido de carbono de la atmósfera. Pero tras días de conversaciones en Hobart, Tasmania, la CCAMLR rechazó el plan, que necesitaba un acuerdo unánime para su aprobación.

Los grupos ecologistas, que habían movilizado a 2 millones de personas en apoyo del plan, reaccionaron con consternación.

Esta fue una oportunidad histórica para crear el área protegida más grande de la Tierra en la Antártida: salvaguardar la vida silvestre, abordar el cambio climático y mejorar la salud de nuestros océanos globales”, dijo Frida Bengtsson de la campaña Proteger la Antártida de Greenpeace.

“Veintidós delegaciones vinieron aquí para negociar de buena fe, pero, en cambio, propuestas científicas serias para la protección marina urgente fueron desbaratadas por intervenciones que apenas se relacionaban con la ciencia.”

Dijo que en lugar de presentar “una oposición razonada por razones científicas, algunas delegaciones, como China y Rusia, desplegaron en su lugar tácticas dilatorias, como el hundimiento de enmiendas y el filibustero, lo que significaba que apenas quedaba tiempo para un debate real sobre la protección de las aguas antárticas”.

Planes de futuro para preservar el ecosistema

La CCAMLR no respondió a las peticiones de comentarios, pero un informe en su sitio web dijo el viernes que había habido “mucha discusión” en torno a los planes para nuevos santuarios oceánicos, añadiendo: “los miembros continuarán trabajando entre sesiones en propuestas para estos[santuarios] antes de que sean considerados nuevamente en la reunión del próximo año”.

El gobierno del Reino Unido respaldó el plan, con una delegación del Ministerio de Asuntos Exteriores presente en las conversaciones en Hobart, Tasmania. El ministro Alan Duncan dijo: “No está en nuestro poder hacer esto unilateralmente. Está sujeto a un tratado internacional que requiere un acuerdo más amplio con otros países. En la CCRVMA, estas propuestas fueron rechazadas debido a las objeciones de otros”.

Dijo que el gobierno británico continuará presionando para la creación de santuarios oceánicos en la Antártida en los próximos años.

El fracaso en la creación de nuevas zonas protegidas en el Océano Antártico se produce en medio de la creciente evidencia del impacto devastador de los seres humanos. Esta semana, científicos de renombre advirtieron que la gente ha eliminado el 60% de las poblaciones de animales salvajes desde 1970, con consecuencias potencialmente devastadoras para el futuro de la humanidad.

El mes pasado, la ONU advirtió que sólo quedaban 12 años para prevenir la catástrofe climática. El gobierno del Reino Unido ha respaldado una propuesta para asegurar que el 30% de los océanos del mundo estén protegidos para el año 2030, una medida anunciada como un gran avance por los ambientalistas.

El secretario de Medio Ambiente, Michael Gove, le había dicho al Guardián que estaba “totalmente de acuerdo” con la creación del santuario antártico, que, según él, sería un momento clave en el esfuerzo por proteger los océanos del mundo.

Pero tras la decisión del viernes, Greenpeace dijo que la CCRVMA había fracasado en su cometido de proteger las aguas antárticas. Dijo Bengtsson: “Nos estamos quedando sin tiempo y los científicos tienen claro que necesitamos crear santuarios marinos en al menos el 30% de nuestros océanos para 2030, para proteger la vida silvestre, garantizar la seguridad alimentaria de miles de millones y ayudar a hacer frente al cambio climático”.

Dijo que aunque la evidencia científica era clara, “los esfuerzos diplomáticos parecen estar más preocupados por la expansión de la pesca que por la conservación”.