Aznar y la extrema derecha

Ayer se supo que José Maria Aznar ha renunciado al cargo de presidente honorífico del Partido Popular. Hace unos cuantos meses ya deshizo la vinculación de la fundación FAES con el PP, con lo cual se hace evidente que el exjefe del gobierno español está dispuesto a competir políticamente con el que fue su partido. Un hombre como él no rompe una relación para irse a casa.

En el exterior, siempre ha causado sorpresa que la extrema derecha no tuviera presencia como tal en el estado español. Ya hemos explicado que esto es porque la extrema derecha española está dentro del PP y así ha estado desde la transición hasta aquí. La extrema derecha no tiene ningún espacio electoral porque la derecha extrema gobierna y le da cobertura.

¿Cambios en el horizonte político?

¿Y ahora qué ha cambiado? ¿Cómo es que de repente uno de los grandes nombres de la derecha española insinúa un movimiento que yo creo que va en la dirección de crear un partido o un movimiento claramente de extrema derecha, para competir con el propio PP?

La respuesta creo que puede ir en dos direcciones. Por un lado, la fragmentación del espacio político español. Desde la transición, España había pivotado sobre un bipartidismo perfecto PSOE-PP, en que, si acaso, CiU y PNV o Izquierda Unida y ERC hacían de muleta para apuntalar un gobierno u otro. Cuando era medio país contra medio país, romper la derecha resultaba un ejercicio difícil. En el momento actual, con la izquierda profundamente fragmentada y con Ciutadans presentando batalla por la derecha, la extrema derecha se puede encontrar tentada de salir al escenario como tal. Si ayer la palabra de orden era reforzar quienes podían ganar contra la izquierda, hoy parece que la palabra de orden sería competir en un mercado fragmentado y, gracias a la fortaleza que se pueda conseguir, influir poderosamente en el mensaje global de la derecha.

La segunda dirección que creo que explica el paso adelante de Aznar es, sin duda, la situación internacional. La tentación es demasiado grande en un mundo donde Trump es presidente, donde Le Pen puede serlo, donde ha habido el Brexit, donde la extrema derecha puede tener un peso clave, los próximos meses, en Alemania o en los Países Bajos.

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